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Amaba desde niño la música, aprendiendo por sí mismo a escribir sus primeras canciones, sin tener acceso a instrumentos musicales. Ofreció su primer concierto a los 17 años.
Durante la Segunda Guerra mundial fue miembro activo de la resistencia en contra de las tropas de la ocupación alemana y padeció terribles torturas. Estudió en Atenas y luego en París, en la clase de Oliver Messiaen, y dirigió bajo la supervisión de Eugène Bigot. Su estadía en París fue para él un intenso período de creación artística.
Sus primeras obras sinfónicas, el concierto para piano, la primera suite y la primera sinfonía, fueron internacionalmente aclamadas.
En 1957 ganó medalla de oro en el Festival Musical de Moscú. En 1959, Darío Milhaud lo propuso para el premio “American Copley-Music” como el mejor compositor europeo del año, después de las presentaciones de su ballet “Antígona” en el Covent Garden.
Theodorakis regresó a sus raíces y con su serie de canciones “Epitafio” (proceso fúnebre) inició una revolución cultural en su país, con sus maravillosas obras basadas en la más grande poesía griega y mundial, tales como “Epifania”, “Little Kyclades”, “Axion Esti” “Mauthausen” “Romiossini”, “Romancero Gitan” y “Canto General” basado en los poemas de Pablo Neruda.
Devolvió a la música griega su dignidad y mientras desarrollaba su concepto de música meta sinfónica, muy pronto fue reconocido internacionalmente como un genio de la música, siendo Mikis Theodorakis sin duda alguna, el más grande compositor griego en vida.
Fundador de la Orquesta de Atenas ofreció innumerables conciertos. Ingresó a la política en 1963 siendo elegido presidente de la juventud democrática Lambrakis, un grupo de izquierda. En 1964 fue elegido miembro del Parlamento griego.
En 1967 con la llegada de la junta militar pasó a la clandestinidad y formó el frente patriótico. En este período los coroneles habían prohibido que se escuchara su música. Theodorakis fue arrestado, apresado y exiliado junto a su esposa y sus dos niños y después internado en un campo de concentración. Personalidades tales como Dimitri Shostakovich, Leonard Bernstein, Arthur Miller y Harry Belafonte lograron que Theodorakis fuese liberado y su sentencia conmutada por exilio en 1970.
Durante su exilio, Theodorakis luchó por el derrocamiento de los coroneles. Ofreció miles de conciertos en todo el mundo como parte de su lucha para la restauración de la democracia en Grecia, convirtiéndose en un símbolo universal de la resistencia contra las dictaduras.
Después de la caída de los coroneles, Theodorakis regresó a Grecia, continuando con su labor y sus giras de conciertos ofrecidos tanto en Grecia como en el extranjero.

Al mismo tiempo participó en los asuntos públicos de Grecia, siendo varias veces elegido miembro del Parlamento Griego (1981-1986 y 1989-1993) y por dos años, desde 1990 hasta 1992 Ministro de Estado responsable de la Cultura. Fue también director de la Orquesta Sinfónica y del coro de la radio y televisión helénicas.
Theodorakis siempre combinó su excepcional talento artístico con un intenso y profundo amor por su país, comprometiéndose asimismo para despertar la preocupación internacional por los derechos humanos, por las causas ambientalistas y por la necesidad de paz.
Mikis Theodorakis ha escrito mas de mil canciones y series de canciones e inolvidables melodías que forman parte de la herencia inmortal de la música griega.
Dedicatorias anteriores:
Constantino Kavafis (Mayo),
551 años de la Caída de Constantinopla (Junio)
Alejandro Papadiamandis (Julio)
Odiseo Elytis
(Agosto)
María Callas (Octubre)
Aniversario del "OXI" (Noviembre)
Manos Hatzidakis (Diciembre)
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