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Odiseo Elytis
Odiseo Elytis (1911-1996) nació en Creta, en el seno de una familia que procedía de Mitilene, la antigua isla de Lesbos, la tierra de Safo. El poeta dijo una vez que su niñez “fue insular”. Las islas y el mar fueron su medio natural y ello se reflejó decisivamente en su poesía. En efecto, aunque hubo de hacerse “ateniense por adopción”, siguió siempre afectiva y poéticamente ligado al Mar Egeo y a sus islas de indescriptibles bellezas.
Elytis estudió derecho en la Universidad de Atenas, pero pronto dejó el camino de lo jurídico para seguir la senda de la poesía. Su alma juvenil se abre al mundo poético precisamente en la década 1930, en que nace en Grecia la llamada “poesía moderna”. Este término abarca varias tendencias renovadoras del quehacer poético, que acogen las nuevas corrientes estéticas europeas. Los primeros poemas de Elytis aparecieron en la revista de vanguardia Nea Grámata, en 1935. Sus primeros poemarios: “Espóradas”, “Servicio del verano”, “Las clepsidras de lo desconocido” y “Primeros poemas”, fueron reunidos en su primer libro Orientaciones, 1940. El segundo volumen será Sol el primero, 1943. Su experiencia como combatiente en la “Guerra de Albania”, 1940-1941, y su amor e inquietud por el destino de su patria, se reflejan en Canto heroico y fúnebre para el subteniente caído en Albania y el Axion Estí, su obra más extensa y compleja, 1959. Su inmenso aporte a la poesía será reconocido a nivel mundial con el Premio Nobel en 1979.
Uno de los elementos que más nítidamente se aprecia en la poesía de Elytis es la presencia de la luz. Pareciera que la luz griega y la luz de la creación se hubieran consubstanciado con esta poesía. Junto a la luz, la diafanidad. Sin duda, la fuente de la luz y la diafanidad de Elytis está en la naturaleza griega; en la belleza y plenitud infinitas del mar griego; en la hermosura paradisíaca de sus paisajes isleños; en la pureza inefable y casi extraterrenal del cielo helénico.
En el Axion estí, el universo parece haber comenzado con la luz: “En el principio la luz y la hora primera”. Con la luz de las estrellas, sale el poeta a buscar su alma:
“Con la lámpara del astro a los cielos salí / ¿Dónde encontrar mi alma, lágrima de cuatro hojas? / Con la lámpara del astro doy vueltas por los cielos...”
Naturaleza y sentimiento se mezclan continuamente: “El rocío nace en las hojas / como en el infinito mar / el claro sentimiento”.
Sol, mármol, viñas, mar: cuatro “verdades” griegas ligadas a la luz se entretejen en uno de los poemas “cásicos” de Elytis: “Bebiendo sol corintio / leyendo los mármoles / caminando a paso largo por viñas mares”.
Y luz, belleza, naturaleza, paisaje griego, están en Elytis indisolublemente unidos a la lengua helénica: “Mi lengua me la dieron griega / la casa pobre en las playas de Homero”.
Miguel Castillo Didier
Dedicatorias anteriores:
Constantino Kavafis (Mayo),
551 años de la Caída de Constantinopla (Junio)
Alejandro Papadiamandis (Julio)
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